6 de junio
Es casi la 1 am. Hace unos días fui a caminar con el perro por la mañana, decidí tomar un camino nuevo, uno que va desde el parque de La Isla hacía la derecha, como 1 hora de caminata. En algún momento, puede que antes, recuerdo que me dije a mí mismo "hoy voy a tener un buen día".
Fue una hermosa caminata, con harto sol. Salí temprano y al principio hacía fresco. Había alguna q otra persona caminando alante y atrás, lo cual, añadido a la hermosa tierra castúa, parecida a la castellana, y al toque de aventura, espontaneidad y novedad, me hizo sentirme y recordar el Camino.
Al volver también quise no tomar la opción fácil, y decidí adentrarme en un territorio desconocido, acercarme a la catedral, que nunca vi de cerca y, siguiendo mi intuición e inteligencia espacial, reptar por esas calles vuelta a casa. Me perdí un poco, pero conseguí llegar a la plaza. Buscando la calle que debía tomar, un chico me dice q qué perro tan bonito. Comenzamos a hablar, le veo aacento latino pero no sé muy bien de dónde, pienso en preguntarle, pero unos instantes después él me dice "de dónde eres?". Sin darnos cuenta ya estábamos sentados en algún lugar hablando de cosas bien profundas, del Camino... Tratando de resumir esa sagrada experiencia, con mis palabras y mis ojos, me desnudé y él lo vio.
Julio se llama. Hemos llegao a vernos 2 veces más, hace un rato la última.
La verdad es q es impresionante. Porque siento con él algo parecido a lo q he sentido con Cris. Parece q el destino me lo puso ahí. Parece q el tiempo se ralentiza, que futuro y pasado se equilibran con el presente. Todo es relajado y fluido, nos sentimos nosotros mismos, sin máscaras, parece que ya conocíamos. Ambos nos enriquecemos de la presencia del otro.
Ambos tenemos heridas, muchas de ella parecidas, ambos hemos sido extraños, incomprendidos (incluso por nosotros mismos), con extrañas sexualidades, ambos buscadores espirituales, buscadores de la esencia.
Me corta el rollo q kiera conmigo, y su rollo romantico-pastelero-adolescente-necesitado sexual.. pero bueno.
Esta clase de encuentro me hace (re)conectarme con la vida, el misterio, dios, el incomprensible, la gran selva, el gran infinito.
Este encuentro, y el Lobo estepario de Hesse, me inspiraron a escribir esto:
A los que tienen preguntas pero no respuestas
Almas que transitáis calles con pesadumbre, ante un mar de normalidad y rutina, con la pesantez de una soledad que, al saberse rodeados de seres apacibles con supuestas respuestas, o incluso sin preguntas, carcome el alma y transforma la naturaleza de uno: no desfallezcáis.
Escondidos en sus cloacas, sus rincones y caparazones, detrás de sus máscaras y de sus miradas insensibilizadas ante tanta barbarie y absurdez, con caminar liviana y espíritu abierto, hay muchos más como vosotros, lobos esteparios, soldados de la soledad, almas desgarradas.
Seres desarraigados, seres necesitados de afecto, de un hermano o del viento,
seres que anhelan escuchar paz, provenga de unos labios desnudos o de un río nocturno,
seres descarriados que buscan respuestas y amor, si acaso no son lo mismo.
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